
Ya estamos en el Capítulo 4 (el más largo de este libro-blog): un relato en clave dramático-algofolletinesca, que se sitúa en el momento de climax histórico que significa el inicio de la guerra civil de 1936. También fue un momento de castración absoluta:
«Cuando sor María Magdalena del Perdón escuchó de labios de su madre, Pabla, y de su hermana, Tina, que Alonso Ríos había vuelto a instalarse en el barrio, en la misma casa familiar donde vivió de joven, quedó primero demudada y blanca, mucho más blanca de lo que ya era su piel alabastrina, tan transparente que sus dos interlocutoras vieron con claridad cómo, enseguida, su sangre toda afloraba de golpe a la superficie de su cara, lo único visible que el hábito dejaba de su cuerpo, a excepción de las manos que aún eran las de una niña. Pero sor María Magdalena ya no era una niña.
Tampoco era ya una niña a finales de julio de 1936…»
Copio el primer post de contextualización (Por si hace falta):
Sé que me muevo dentro de una formación/deformación histórica a la que no puedo negarle el saldo de la deuda que me corresponde por servirme a menudo de la óptica que me permite comprender algunas cosas. Sólo algunas.
Me interesa la historia. No por el pasado. Me interesa por el presente que habita en ella. Hace un segundo ya es historia. Hablamos quizás de imágenes colmatadas, como los ácumulos que preceden a las orogenias.
*** Todos los posts de contextualización:
Una imagen
Por si hace falta
Lo terrible
La mística requiere víctimas
Llega por correo electrónico un ppt y encaja aquí
Rasgos del folletín que forman parte de lo vertical
Bodasdesangre
Hijos de Gea y Urano
Un lugar y un tiempo prohibidos para todos los hombres
—-> este relato apareció en la Revista Narrativas, número 3.
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