España calamitense


En este enlace podéis leer una muy interesante y reveladora (así se suele decir en los suplementos literarios) entrevista de Jordi Coromina a Manuel Vilas. Va sobre Vilas y sobre España (este nombre ha pasado a ser duosémico: habla del país y habla de la novela de Vilas, que es como el país pero en chulo).

Confio en que si no habéis leído España (la novela, claro, porque el país- o pluripaís, o lugar geográfico donde nos hemos reunido unos cuantos millones aunque a veces no sepamos muy bien para qué, y qué le vamos a hacer- se deja leer cada día), os anime a ello la entrevista a la que habréis ido antes. Y leedla pronto (la novela) para que podáis votarla con conocimiento de causa y convencimiento ineludible en los Premios Cálamo de este año a los que está nominada, junto con otro montón de novelas. Todas son recomendación de los chicos de Cálamo (los chicos de Cálamo saben leer como unos profesionales de la lectura que son, así que hay que fiarse de ellos). Pero, amigos, España es algo más: es un texto vaticinador, un texto que no se entenderá hasta dentro de unos cuantos miles de años, hasta que realmente nuestra estructura mental haya recorrido el camino intelectual que ese texto adelanta (yo creo que incluso a pesar del propio Vilas, al que España ha convertido en Frankenstein -ya lo dice él, un poco inconscientemente, creo) y hasta que nuestro propio cerebro haya adecuado sus sinapsis (hay que eliminar algunas trasnochadas, crear conexiones-puente entre hemisferio y hemisferio, desarrollar zonas para tiempo, espacios y habilidades nuevos, en fin cruzar un nuevo abismo evolutivo ..). Prueba de ésto que cuento es que España es la única novela que se parece, ontológicamente hablando, al resultado-página que produce introducir en Google la ecuación “nombredelanovela+apellidodesuautor”,
tal que “españa+vilas”=
=Buscar+con+Google&as_epq=&as_oq=&as_eq=&lr=&cr=&as_ft=i&as_filetype=
&as_qdr=all&as_occt=any&as_dt=i&as_sitesearch=&as_rights=&safe=images. 1,2,3,4, y sucesivas páginas …

O sea, España es el país más tecnológicamente vanguardista do mundo gracias a la literatura contenida en la novela España. Jolín.
En el último Cronista de la Red (dentro de poco habrá otro, lo prometo) apareció esta reseña sobre España, que intentaba explicar todo ésto un poco:

“España es una novella. He leído ya, desde que se publicó en la editorial DVD de Sergio Gaspar -editor y personaje de España- un buen montón de reseñas y críticas sobre este libro de Manuel Vilas, muchas de las cuales él mismo ha pinchado en el tablón de su blog-village, en el que habla de literatura y demás cosas. Así que, por mi parte, he estado a punto de no hacer este intento. Pero, puesto que yo no sé escribir crítica ni reseñas ni componer discursos de teoría literaria, y ya que duermo todos los días la siesta con España, no puedo sino emplearme como sepa y como “fan” en recomendar su lectura.

De España se ha dicho que es posmoderna. Y es verdad. Que es ejemplo paradigmático del discurso fragmentario paradójico. Renovadora. Transversal. Políticamente irreverente. Arriesgada. Orgiástica. Dinamitadora de toda identidad colectiva e individual. Que muta, como los insectos de estirpe kafkiana -aunque Vilas prefiera El Proceso a La Metamorfosis-. Y todo ello es cierto y es verdad.

La España de Vilas comienza con un Gran Oidor, el gran perseguidor que anula identidades a base de registros sónicos imperecederos: la eternidad hecha verbo, la pesadilla de la perduración por la repetición, la muerte de la libertad, un gran Memex omnipresente y omnisciente que imposibilita la mentira en la que la pobre libertad del individuo se ha pertrechado siempre. El Noevi de Vilas es esa ciudad-babel en la que todo siempre es presente, en la que afloran todas las verdades.

Al no haber posibilidad de mentira no hay deformación. España se eleva sobre la estirpe del esperpento, pero en su desmoronamiento transmutador todo es cierto y nada concluye. Sólo así consigue aún paradójicamente sobrevivir hoy el individuo, aquella construcción inventada por los ilustrados del XVIII y de la que estamos a punto de renegar. Pero no hay esperpento, porque no hay punto de comparación. No hay conclusión. En el siglo 4.000 sólo al retorno del caos primordial podremos aspirar; sólo al fin wagneriano repetido sin tregua. A pesar de todo, el magma moral retorna como la radiación de fondo. Toda trasmutación no deja de ser sino reflejo de ese magma. Feo asunto. España rebosa vida y humor, y sin embargo no deja nunca de hablar del mal y de la muerte.

En el tránsito facetado que es el presente de España entre el Noevi y la desaparición de toda referencia, hay un héroe propiciador y propiciatorio que se resiste no obstante a la desaparición, como todo hijo de vecino. Vilas-brujo (o Morpheus en sucesión constante) muta al fin y al cabo para no dejar de ser. Para ocupar el lugar de todos y cada uno de los personajes de la galería de la verdad que activan los resortes de su España: la esposa enecientas veces infiel y feliz en su muerte satisfecha, el asesinado Miguel Angel Blanco, la torturada Marisol, el fallecido Nino Bravo, Fidel Castro (que es gallego y dinosaurio), los motoristas hispanos, el cosmonauta John, el recuerdo del padre, y todos y cada uno de los Vilas que son hasta llegar al mismisimo Ur, señor del principio y del fin, y postreramente al crucificado: que hace y dice lo que diría y haría hoy un crucificado: rebelarse hasta el final, defenderse a bocados, pues que de ninguna otra manera le permiten.

El lenguaje ha iniciado por fin en esta hora postcubista de noticias y nuevas permanentes (novella) un camino de no retorno. Y Vilas, el Gran Preguntador, que escribe frente a una ventana que abre todas las tardes sobre el Ebro, lo sabe. Sabe que todo consiste en una nueva manera de estar. “
En resumen,
si Vilas es capaz de ser MV y cada uno de nosotros, ¿no serás tú, lector insobornable, capaz de votarle?

p.s– por cierto, ¿por qué no se puede votar en la web Cálamo? sería más fácil; bueno igual es que yo no sé.

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One Comment

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  1. Tienes razón, Luisa, la entrevista es más que interesante y reveladora. Leerla es respirar oxígeno literario en estado puro, al menos, para mí lo es. Yo, como puedes imaginar, ya he votado por la novela de Manuel Vilas. Y si lo he votado es porque me encanta su literatura y leer España me ha hecho sentir multiples y variadas emociones. Gracias Luisa por acercar desde tu blog esta estupenda entrevista de Jordi Coromina. Besos

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