Reseña de Bitácora a la deriva, de Jaime Miñana (Plot 28)

De Bitácora a la deriva la crítica hubiera dicho, con toda seguridad, en época no lejana,  que era un texto inclasificable. Quizás aún lo diga, porque en puridad así es, si por inclasificable entendemos aquello que se resiste a la disección paralizante. Bitácora a la deriva tiende a la transformación, y por ello busca lectores aventureros. Ahora es un conjunto de relatos impresos en forma de libro. Pero un libro que avanza un formato tipo dentro de no mucho tiempo, al incorporar en determinados capítulos códigos QR, llamadas a Twitter, hashtag. Se dota así al papel de algunas de las posibilidades de los e-books, soporte en el que también existe Bitácora a la deriva. Estas llamadas más allá de los relatos que integran la bitácora (sin norte al que anclarnos) son pasadizos transmediáticos hacia el universo Plot 28 (http://www.plot28.com), al que sus transmutables autores y colaboradores definen como un lugar de Ficción Total, integrado por documentales y falsos documentales, novelas navegables, blogs, redes, teatro filmado … que van incorporándose expansivamente para aportar historias, documentos, datos al misterioso punto de partida inicial, situado en el asesinato del único agricultor que se opuso a vender su parcela en el área de Ranillas, donde se construyó el conjunto urbanístico de la Expo 2008 en Zaragoza.

De ese corpus transmedial, que funciona como una galería de espejos de mutuas y transitivas referencias y que también es una galería de túneles, de agujeros negros (como se explica en la web), forma parte Bitácora a la deriva. Sin embargo, estos textos de Jaime Miñana pueden ser leídos, entendidos e interpretados también por sí mismos, porque son relatos que van más allá del entramado de circunstancias que desarrolla Plot28. Constituyen un delirio literario en el sentido más cervantino que podamos inferir de esa tradición literaria nuestra, distorsionadora, de-constructora de la realidad con la intención de abordarla con la autonomía suficiente como para explicarla sin ser engullidos por ella.

En Bitácora a la deriva aparecen y desparecen insólitos personajes como el fantasma que vive en una cerámica numantina o Matías Larrodán, que atraviesa la pantalla ficcional para bajar a la realidad, paradójicamente “en busca de un autor” y de una obra. Por no hablar del prototípico –por disforme y disconforme- padre Javier Hernández. A través de estos relatos atravesamos épocas históricas (los años 80, el medioevo, Roma, la Guerra Civil española, …), y geografías aparentemente tan diversas como Pitarque o Cutanda, Nueva York, y la galaxia futura que nacerá de la colisión de la Vía Láctea con Andrómeda. Todo ello para explicar, creo, un fracaso: el de la historia; para desmontar la digestión de lo que se llamó posmodernidad; para llegar con capacidad crítica y no complaciente a este presente nuestro pleno de no lugares, pero sobre todo pleno de trampas magnéticas, como las burbujas financieras y especulativas.

La periodista Joana T. Silveira, investigadora de la trama de Plot28, asegura que el autor de este libro, Jaime Miñana, huyó a un lugar desconocido cuando la quiebra de Lehman Brothers abrió esta megacrisis en la que estamos instalados. Aunque si lo buscamos lo podemos encontrar en Twitter, por ejemplo. Nunca sabremos pues qué es realidad y qué ficción, quizás.

Y una aclaración pertinente, creo: la autora de esta nota no guarda (que conozca) ningún parentesco con Jaime Miñana

Bitácora a la deriva

Jaime Miñana

Esto no es Berlín Ediciones, 2015

(Publicado en Artes&Letras, suplemento cultural de Heraldo de Aragón, 12-11-2015)

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