Que lujico contar con él sí señora.Además de una gran persona está resultando ser un vínculo de unión muy especial por aquí ¿verdad?…ah, seguro que está la mar de contento.Igual engorda…¡jajaja!
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¡Ja, ja, ja,! Flaqui no sé si podrá engordar nunca; a lo mejor cuando se jubile, pero yo creo que no se jubilará nunca.
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Hola.Es curioso. No conozco a Javier Torres, sin embargo le deciqué uno de mis relatos, claro era uno de teléfonos móviles.Salu2 Córneos.
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Pues ya va siendo hora de que los tocayos se conozcan, y más con relato dedicado por el medio. Habrá que echar unas cañas, Javier.Un beso.
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Ya le haremos una llamada sorpresa, Luisa.Besos ;)
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