Todas las mentiras que te debo

El próximo miércoles, 19 de enero, tendrá lugar la presentación del poemario “Todas las mentiras que te debo” (Eclipsados, 2011), de Fernando Sarría. La puesta en escena del alumbramiento la llevarán a cabo, además del propio autor y su editor (Ignacio Escuín), dos Alfredos: Alfredo Saldaña, esencialmente poeta (de lo esencial) y profesor universitario, y Alfredo Moreno, cinefilo erudito, incrédulo narrador.
Cuatro hombres (bien distintos) para un título (muy universal).
Hay un bar en Zaragoza que hace esquina frente al Teatro Principal (preferiría otro nombre para este teatro magnífico, éste de ahora es un nombre demasiado decimonónico, demasiado burgués, es un nombre como de funcionario de palacio – hay cosas que no importa que cambien, por muy históricas que sean),
hay un bar en esa esquina del Coso donde la otra noche conversábamos el autor de “Todas las mentiras…” y uno de sus presentadores, el incrédulo narrador, Alfredo Moreno, y yo misma, como parte de esa primera persona del plural
(es inquietante esta manera de conjugar los verbos: en personas /visión gilbiedmaniana / – ¿cuántas personas por verbo?, ¿cuántos verbos para cada persona? ¿quién y qué en cada persona? y la persona plural ¿existe?, o la singular ¿de qué le sirve el verbo a solas?, en fin… me desvío, que dice David Mayor… /me desvío mucho últimamente a todas horas)
retomo: hablábamos del libro, de las vicisitudes que lo han rodeado, de otras vicisitudes, y sobre todo hablábamos de series de televisión. Todo el mundo (o casi) hablamos de series de televisión últimamente, y a mi eso me parece muy bien, porque una parte de mi vida ha sido televisión. En ese bar – frente al Teatro- hablábamos sobre todo de series antiguas, quizás porque el bar tiene cierto perfil retro.
Quizás hablábamos de series de televisión porque “Todas las mentiras…” encierra y muestra una poesía muy televisiva (muy dramática en realidad). Y no digo más.
Cuando hayan sido alumbradas “Todas las mentiras…”, pues quizás podamos hablar más – o a lo mejor no debamos (la mentira posiblemente sea mejor siempre dejarla respirar en su escenario)
— ayer (hoy todavía para mí), domingo, leo en el poema que el escultor Jaume Plensa dedica a la muerte de Eduardo Chillida una cita de Marlen Haushofer:
“… Puedo permitirme escribir la verdad. Todos por los que he mentido en mi vida están ya muertos…”,
Jaume Plensa, Sombras y textos 1990-2007 (Galaxia Gutenberg, 2008)

Todas las verdades que me debo…. se titularía entonces el contra-libro, digo (escribo). Pero ahora: grabadlo en las frentes:


El próximo miércoles / 19 Enero/ FNAC Plaza de España – Zaragoza: Todas las mentiras que te debo, de Fernando Sarría (Eclipsados), acompañado por Ignacio Escuín, Alfredo Saldaña y Alfredo Moreno-

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6 Comments

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  1. ¿Incrédulo? Y dos veces incrédulo, además… No sería mal título para una serie, al estilo del doctor en medicina ese que no me acuerdo como se llama: "Alfredo Moreno, incrédulo narrador".Bueno, pues habrá que pasarse por la presentación, ¿no?Besos.

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  2. ¿Sólo dos veces incrédulo?, querido sir Alfred… yo diría que tu incredulidad es equivalente ( for exemple) a "tu altura elevada a n", que ya es…Y tú verás si te pasas o no… (no te arriendo la ganancia si es que no, ya sabes)Hasta el miércoles, rey.

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  3. Es sugerente y me da el pensamiento de la sugestión, quizás el de la reflexión, la imagen me hace ir a lugares extraviados, pero en cualquier caso, ese titulo impone.SuerteMisk

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  4. A ver si me puedo pasar…

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  5. Luisa, en ese desvío permanente en el que dices vivir, siempre consigues llevarnos al final de un viaje. Haré lo posible y lo imposible por estar allí (Como siempre, ya sabes, saldré por la puerta lateral antes del final). Me ha gustado especialmente esa cita de Jaume Plensa. Hace poco vi en televisión (otra vez la televisión) un reportaje sobre él (Jaume Plensa) y su obra. Me atrapó sin remedio. Ya lo hizo antes "El alma del Ebro". Y Chillida, cuyo museo han cerrado sin que haya convencido a mi hermano para que me llevara verlo (era una especie de broma entre ambos: yo,llévame;y él, el verano que viene). Pues bien, ha pasado el verano y cerró el museo.

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  6. Misk, el título es más verdad que el pan (que decían antaño): todos debemos mentiras.————-Roberto, anda "pasáte" que habrá poesía y además buen avío para el camino…:-)———————-Lamía, si te vas por la puerta lateral te quedarás sin "avíar"… aviso. Yo tampoco he visto el museo de Chillida, pero confío en que vuelva a abrir cuando sean mejores tiempos para la lírica y plástica. Plensa es humano genial. Subiré algún poema suyo uno de estos días.

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