Redacción de Deportes

Notas aparentemente inconexas.
Los medios de comunicación españoles (o no) cuentan hoy que la Fundación Cultura Deporte e Integración Social, esa que don Iñaki (Urdangarín) y sus amigos crearon tras tener que finiquitar Noos, solamente destinó a fines sociales un 1,5% de sus ingresos entre 2007 y 2009, que ascendieron a 620.000 euros. La tal Fundación se supone que  era una entidad sin ánimo de lucro, preocupada por la integración social, a través del deporte, de los niños con discapacidad. Algo destinaron a esto (1,5%), para disimular más que nada.
No es casual la elección del carácter de la entidad-tapadera: el disfraz de la caridad ha servido siempre para un buen puñado de actitudes hipócritas e incluso usureras. La caridad en España trae un tufo bastante incomible. Ha justificado muchas cosas injustificables.
Mejor un Sistema de la Dependencia bien desarrollado, fuerte, diversificado en sus actuaciones y fines.  Mejor que fundaciones como la de Urdangarín, tan monas. Tan falsas.
De todas forams, ¿qué haríamos todos los demás, si tuviéramos a nuestra disposición una fundación así? Digo, ¿qué haríamos?, sí. Eso digo. Pensemos.
Es que el otro día una buena e inteligente amiga planteaba una pregunta similar en un “estado” de Facebook. Colgué yo la noticia de las manifestaciones de los colectivos de familias con niños autistas, en contra de los recortes en Valencia. Recortes hay para la atención a la diversidad funcional. Pero no hay recortes, o no tanto, en las ayudas a los clubes de fútbol, por ejemplo. Digo, clubes de fútbol importantes, no de base. Clubes de la Great League española. Y esta amiga, Mónica (hola, Mónica, permiso para citar te pido aquí mismo) planteaba con mucha agudeza este interrogante: si los mismos ciudadanos aficionados al fútbol y seguidores de sus respectivos clubes estarían dispuestos a trasvasar las cantidades de dinero público que se destina a estas entidades dedicadas al deporte-espectáculo hasta las partidas correspondientes a servicios sociales.
Me parece una buena pregunta.
Ayer Daniel se quedó sin su dosis casi diaria de baloncesto televisado (ya sea en directo o en diferido, je, je…). Su madre le impuso este pequeño correctivo, porque se pasó tres pueblos con su mal comportamiento durante un rato. Como es muy agudillo, cuando vino su padre, intentó colarle el baloncesto a base de hacerle mucho, mucho la pelota. Pero no coló.
El baloncesto, de todas formas, nos va a servir para más cosas que para ver deporte. Nosotros sí que vamos a comportarnos como una verdadera fundación para la integración a través del deporte… El otro día estuvimos viendo dos tiempos del partido All Stars; de paso practicamos operaciones matemáticas sencillas con las cifras de los marcadores…, je, je… como saber quién va ganando (eso le sale a la primera), por cuánto (si no es mucha diferencia – por 3, 4, 6..-, también nos sale bien, etc) Al rato, Daniel me dijo que tu rú rú… Que baloncesto, es baloncesto. Pero, bueno, durante un ratillo fuimos fundación “por el deporte a la integración”.
Gratis.
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