#QueridaCrisisMaldita

Tengo que confesarte que me he resistido a tu poder con uñas y dientes. Pero desde hace unas noches he empezado a tener pesadillas; una determinada clase de pesadillas. No me hace falta recurrir al psicoanalista para comprender que tú tienes la culpa de estas pesadillas, que tratan de asuntos muy simples. Nuestras vidas son simples. Veras, por ejemplo, en una de las pesadillas de repente los muebles de mi casa están todos cambiados de sitio, y yo no entiendo ni por qué ni cómo ha ocurrido; aunque sé que será inútil intentar devolverlos a su lugar. En otra de esas pesadillas, mi casa se está inundando; no sé de dónde viene el agua, que sube muy deprisa. Abro la puerta del balcón, agujereo el muro de la fachada; por todos los medios a mi alcance intento achicar la inundación. No sé si lo consigo. Me despierto.

La peor pesadilla empieza. Y no es de hace unos días tan sólo. Querida Crisis Maldita: ¿por qué no puedo sacarme de encima esta terrible sensación de vida estafada?

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