El arte de las putas

El arte de las putas. Teatro del Temple. Interprete: José Luis EstebánHace unos días asistí en el Teatro de las Esquinas a la representación de El arte de las putas, una dramaturgia que parte del poema de Nicolás Fernández de Moratín, lo recrea libremente y lo interpreta de manera que encaje en la visión contemporánea del sexo, de la prostitución e incluso de nuestra actual consideración social hacia las prostitutas, pues todo ello en algo ha cambiado desde los tiempos de Moratín, y no pulir ciertas propensiones del texto, ásperas (por machistas, por ejemplo) a nuestro tacto contemporáneo no hubieran contribuido sino a alejarlo de los espectadores. Y todo lo contrario es lo que se pretende con esta escenificación que construye magníficamente José Luis Estebán, con la dirección de Carlos Martín y la dirección técnica de Alfonso Plou, entre otros responsables del proyecto (Teatro del Temple)

Ser muchos es el estado natural del actor. Ser muchos es el estado natural e impracticable de cualquier persona. Impracticable por imperativo social y por salud mental. Pero sobre el escenario siempre lo imposible ha sido realizable. Antes de El arte de las putas, y en el mismo escenario del Teatro de las Esquinas, tuve la ocasión de ver La violación de Lucrecia, con Nuria Espert. Curiosamente, dos puntos de conexión aparecen en sendos espectáculos tan dispares en todo lo demás: tratarse de dramaturgias elevadas sobre poemas de autores clásicos (Shakespeare y Moratín) y estar protagonizados por un único actor/actriz que se desdobla y se desdobla y se vuelve a desdoblar en todos los personajes que aparecen ante los ojos del espectador. En ambos casos también la relación del actor con los elementos escenográficos es íntima, ortopédica, expandida; es la única apoyatura del actor para revestirse a cada tramo de las sucesivas apariencias insinuadas para cada personaje. Lo demás corre de su cuenta, de su capacidad de metamorfosis, de sus recursos empáticos para ser, en el caso de El arte de las putas, Dorisa y su enamorado y chulo a su pesar, Elías Cañabate, Moratín descarnado y machista, la madre de Elías Cañabate, que fue puta, y el padre de Elías Cañabate, que fue fugado avergonzado y tristísimo. Elías Cañabate es quien en escena interpreta a todos ellos, y José Luis Estebán quien le interpreta a él. Esta vocación por el “hágalo usted mismo” o “hágase usted mismo”, muy posiblemente mediatizada por la escasez de recursos económicos, que obliga a las compañías teatrales a buscar espectáculos minimalistas en todos los aspectos y a procurarse actores “multiherramienta” (como sucede en la vida misma de cada día y de cada cual) tiene como consecuencia positiva la exarcebación del espíritu exploratorio, transformista y metamórfico del actor. Le pregunté a José Luis Estebán si en ningún momento llegaba a dudar sobre cuál era el personaje que debía invocar en cada momento. Me dijo que no, que la obra era en su cabeza “como un mapa”. Teatro-territorio, indagación, viaje. A mi me gusta esta opción de la metamorfosis sin solución de continuidad, lo reconozco, esta metamorfosis-territorio vital sobre la escena.

Estebán trabaja el verso clásico de Moratín y la dicción de otros clásicos, como Samaniego, que completan el sentido del discurso dramático de El arte de las putas –hoy-, de forma emocionante y en clave absolutamente contemporánea. A esta aproximación cultural colabora la estética de la escenografía: el maniquí que representa a la libre y sensata Dorisa, la prostituta ya muerta y siempre añorada, los brazos y piernas de maniquíes dispersos aquí y allá, sosteniendo lámparas, ropa, objetos que querrían participar de lo humano, y lo humano simplemente evocado en su confluencia con lo objetual. Puro pop para una obra que viene desde el Siglo de las Luces, y se desarrolla en cinco actos delimitados por un contador digital.

Yo propongo que obras como ésta visiten los institutos de enseñanza secundaria para que los jóvenes aprendan literatura y aprendan a imaginar. Yo propongo también que discursos y amores como el de esta obra llenen espacios culturales y espacios públicos para que valoremos mejor el humor y el dolor, el amor y la libertad de amar a cambio de casi nada, la libertad de vivir y morir con coherencia. O no. Para que valoremos el color en este otoño de este nuestro tiempo tan gris. Útil teatro poético. El arte de las putas.

http://teatrodeltemple.com/project/arte-de-las-putas-2/

El arte de las putas. Teatro del Temple. Intérprete: José Luis Estebán

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