Desierto/Mar

A menudo me quejo de que la vida me ocupa mucho tiempo. Pero es una simple y despechada forma de hablar. Pues todo el tiempo viene ocupándose en la vida. Normalmente lo que realmente quiero decir es que mucho tiempo se ocupa en tareas y dedicaciones no siempre apetecibles ni amables (desierto o selva, no sé). Que a menudo me ocupa poco tiempo (menos del que necesitaría, desde luego) la lectura, por ejemplo, entre otras cosas que me gustan y que me hacen sentir bien (desierto o mar, quizás).

Llevo con retraso (aunque eso sea relativo, claro, ya lo entiendo) la lectura de Tiempo (Vicente Luis Mora) y El fondo del cielo (Rodrigo Fresán). Y en ello ocupo parte de mi tiempo en estos días.

Ambos libros me parecen importantes (otra cosa es que me gusten, que también y mucho). Tengo que terminarlos. Así que todavía no puedo ni debo hablar por mí misma, más allá de la consideración que ya he dicho. Dejo al final algunos enlaces a través de los cuales podrá valorarse la conveniencia inexcusable de la lectura de ambos libros.

Aquí y ahora me interesan: el individuo / el desierto / la marcha

De Tiempo (Vicente Luis Mora):

“Parece que no hay nada,
pero hay lo más importante:
espacio, tiempo, luz, silencio.
Con eso se hacen
las eternidades.

Logoi. Topoi.

Dialogía/Diatopía

Para ser otro,
hay que estar
en otro sitio.

Y la nada del cielo se llama vacío.
Y la nada del hombre se llama retiro.
Y la nada de las montañas se llama caverna.
Y la nada del mar ¿cómo se llama?

Se llama desierto”

“El hombre ese que dijo amar el desierto “porque es limpio” estaba loco. O tuvo la suerte de que le tocara otro desierto en el sorteo.

El desierto -al menos este desierto, ese desierto tan poblado- está lleno de basura. Basura que no aparece en los mapas del desierto, pero que ahí está. Pedazos de varias guerras, restos de vehículos acorazados, jirones de uniformes, huesos que no resultan fáciles de identificar como de humanos o de animales, banderas vencidas mucho más allá de su fecha de expiración chasqueando en el viento, recipientes de alimentos y botellas vacías, pequeños lagos de petróleo en llamas, sillas metálicas como esas en las que te sientas al borde del mar o en las orillas de un capo deportivo, varios oasis cerrados por cambio de dueño, hojas sueltas de revistas con fotografías de mujeres desnudas, armas desarmadas, un par de camellos sin dueño deambulando con el aire desorientado de quien ha sobrevivido a una fiesta catastrófica y ya no recuerda cómo volver a casa, piezas sueltas del puzzle de un helicóptero, una tienda de campaña con una cruz roja en el techo y nadie ni nada dentro, perros tan flacos que parecen flamear como espejismos…” (De El fondo del cielo, Rodrigo Fresán)

– Me he acordado de: Los ladridos atruenan en las deslumbradoras plazas de los desiertos (Las esquinas de la Luna)

– Desierto/Mar – por Malatorre

– Los enlaces:

-Una nota: la distribución geográfica sobre el soporte (pantalla) de los versos y estrofas de Tiempo traídos aquí desde el papel no corresponden a la decidida por el autor, pero es que no encuentro la manera de hacer que se queden en su sitio (luego pixel no=átomo, o eso parece)

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4 Comments

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  1. El bendito tiempo… yo ahora tengo tiempo de sobra y sin embargo empiezo desear tener alguna que otra ocupación de esas que son necesarias pero que no son precisamente con las que nos suele apetecer llenar nuestro tiempo (véase estudio, trabajo, etc.)… a ver quién me entiende XDBueno, suerte con tu tiempo.Besos.Rosa.

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  2. Lo que pasa es que a veces es la vida quien nos vive sin dejarnos hueco para decidir.La vida (cada vida), con su espacio, su tiempo, su luz y su silencio propios.Y siempre con un lugar del que salir para conseguir ser otro de nuevo.

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  3. Si tengo que elegir… me quedo siempre con el mar: la caricia dulce de las olas antes que la impenitente quemazón de la arena.

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  4. Queridas amigas,quizás deberíamos dejarle a la vida que mande más… no sé, menos orgullo, quizás, menos centripetismo griego, quizás, que tanta pupa hace en el corazón (o inteligencia emocional, que se diría ahora.-).Abrazos desérticos o marinos, según véais

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